Lo que el congreso de Alames trae a Brasil

Río acoge un importante evento latinoamericano de salud pública. Cuarenta años después de su creación, el evento presenta nuevos desafíos: las dictaduras han pasado; la lucha contra la mercantilización de la vida y el cuidado está en auge. ¿Qué podemos esperar de esta nueva edición?
Del 4 al 8 de agosto, Río de Janeiro acogerá un gran evento en el que se debatirá sobre salud, derechos sociales y democracia. Se trata del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social y Salud Colectiva (Alames), organización que, en su 40º aniversario, regresa al país que la vio nacer. Con motivo de este 18º Congreso, su presidenta , Ana María Costa, nos cuenta Otra Salud que espera que Alames amplíe aún más su diálogo, en “diálogo con el mundo, con otros sectores, con la política y con los temas que están en juego en los dilemas del planeta”.
La comunidad dedicada a la Salud Colectiva parece estar en sintonía con esta propuesta. Prueba de ello son las más de 2.000 inscripciones, una cifra muy superior a la esperada por el Centro Brasileño de Estudios de la Salud (Cebes), representante de Alames en Brasil y responsable de la organización del evento. El Congreso tendrá lugar en la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), un lugar simbólico, como dice Ana Costa, porque es la institución donde se creó el primer Instituto de Medicina Social de Brasil, en 1971.
“Alames nació en Ouro Preto (MG), en una reunión organizada por Sérgio Arouca, Francisco Campos y Paulo Buss, que identificaron la importancia de crear esta entidad para dar forma a la naciente Medicina Social”, añadió. Este campo, que nació en América Latina y se consolidó en Brasil como Salud Colectiva, se basa en el principio de que la salud no es sólo una cuestión biomédica, sino un reflejo de las condiciones sociales. Surgió en medio de las luchas por las reformas sanitarias y contra las dictaduras en la región, y se distingue por vincular la práctica médica a la transformación política, inspirando la creación del Sistema Único de Salud (SUS).
Ana Costa sostiene que, en 2025, la lucha por profundizar la democracia sigue siendo central: “Para estar sano, se necesita un Estado que se ocupe del bienestar y la calidad de vida de las personas. Por eso el concepto de democracia y derechos sociales es tan importante para América Latina, por esta base metodológica para entender la enfermedad, que es la determinación social de la salud”. Por eso destaca la importancia del tema de la 18ª edición del programa, Por la democracia, los derechos sociales y la salud: retomando el camino de la determinación social y la soberanía de los pueblos.
Programa del Congreso
El programa incluye conferencias, mesas redondas, grupos de diálogo, actividades culturales y asambleas de movimientos sociales, distribuidas en torno a seis ejes centrales que tocan las raíces de la medicina social latinoamericana:
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- Capitalismo e Saúde
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- Soberania e Descolonização da Saúde
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- Direitos Sociais e Equidade na Saúde
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- Saúde e Democracia
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- Determinação Social da Saúde
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- Políticas e Modelo de Cuidado
Los días 4 y 5 de agosto tendrá lugar el precongreso, con más de 70 actividades de debate sobre sistemas sanitarios, políticas de atención farmacéutica, acceso a los medicamentos, derechos sexuales y reproductivos, entre otros. Esta parte del programa está abierta a todos. En los días siguientes, el Congreso contará con comunicaciones orales, mesas temáticas y presentaciones de carteles. Consulta el programa completo.
Por las tardes, tendrán lugar los grandes debates y conferencias. El programa incluirá nombres importantes de la sanidad brasileña y latinoamericana, como Jairnilson Paim, la mexicana Ana Cristina Laurell, el colombiano Saúl Franco, Nila Heredia, ex ministra de Salud boliviana, y Víctor Penchaszadeh, genetista argentino. Pero también importantes personalidades de la lucha por la democracia, como João Pedro Stedile, Emir Sader, Ailton Krenak, José Dirceu, Maria Rita Kehl, la economista italiana Clara Mattei y Rebecca Igreja, secretaria general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
El viernes, antes de la ceremonia de clausura, el congreso también tiene previsto un acto de solidaridad con Cuba, “por haber demostrado tanto sobre la salud, por haber creado un sistema que inspiró la creación del SUS y de otros países. Por seguir manteniendo, a pesar de todos los problemas internos derivados del boicot, esta práctica solidaria de formación y suministro de médicos a América Latina”, explica Ana Costa.
La salud pública ante nuevos retos
Cuatro décadas después de su fundación en los años 80 -cuando la lucha contra las dictaduras latinoamericanas creó la Salud Colectiva como trinchera de resistencia- Alames se encuentra en un escenario de múltiples crisis: el avance de nuevos autoritarismos, la emergencia climática que ya amplifica las enfermedades y desigualdades en el continente y los persistentes desafíos a la expansión del SUS. Si en los años 80 la Medicina Social ayudó a derrotar regímenes opresores con propuestas audaces como los sistemas universales de salud, hoy el desafío es igual de complejo: ¿cómo frenar la mercantilización de la vida, garantizar la soberanía sanitaria frente a pandemias y catástrofes ambientales y recomponer la salud como proyecto democrático radical?
Además de hacer balance de los 40 años de esta trayectoria, el congreso de Río puede ser un laboratorio de respuestas urgentes. Como en los años 80, no vendrán de las élites, sino de las periferias, las comunidades indígenas, los trabajadores sanitarios y los investigadores. La apuesta es clara: la misma audacia que una vez enterró a las dictaduras puede ahora ayudar a superar el fatalismo neoliberal, y volver a poner la vida, y no el beneficio, en el centro de la política.
Artículo publicado originalmente en Outras Palavras





