{"id":63,"date":"2016-09-07T12:38:00","date_gmt":"2016-09-07T15:38:00","guid":{"rendered":"http:\/\/alames.org\/2016\/09\/07\/saludcoop-cafesalud-de-mal-en-peor\/"},"modified":"2016-09-07T12:38:00","modified_gmt":"2016-09-07T15:38:00","slug":"saludcoop-cafesalud-de-mal-en-peor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alames.org\/pt-br\/saludcoop-cafesalud-de-mal-en-peor\/","title":{"rendered":"Saludcoop-Cafesalud: de mal en peor"},"content":{"rendered":"<p>La inocultable crisis del complejo Saludcoop-Cafesalud resume de manera tr&aacute;gica la crisis sin fondo del modelo de salud colombiano. Es el caso m&aacute;s emblem&aacute;tico de hasta d&oacute;nde se puede llegar, impunemente hasta ahora, en negaci&oacute;n de derechos y servicios a los pacientes, en maltrato al personal de salud, incumplimiento econ&oacute;mico con los prestadores de servicios y con el propio Estado, despilfarro de los recursos del sector y corrupci&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa. Los hechos son tantos, tan frecuentes y graves, que resulta imposible sintetizarlos en una columna de estas caracter&iacute;sticas. Pero vale la pena referirse al menos a algunos de los m&aacute;s recientes y sintom&aacute;ticos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Desde 2010 era obvio que algo muy grave pasaba en Saludcoop. Mientras unos pocos &ndash; el se&ntilde;or Palacino y sus aliados &ndash; nadaban en la opulencia, los pacientes sufr&iacute;an por la negaci&oacute;n sistem&aacute;tica de sus demandas y la escasez de recursos para atenderlos; los trabajadores que no hac&iacute;an parte del grupo de privilegiados se enfrentaban a la indignidad y a la inestabilidad laboral, y crec&iacute;an exponencialmente las deudas con las entidades responsables de prestar los servicios.<\/p>\n<p>La sorpresa fue grande cuando en noviembre del a&ntilde;o pasado, despu&eacute;s de 4 a&ntilde;os de intervenir sin lograr recuperar a Saludcoop, el Ministerio de Salud y la respectiva Superintendencia anunciaron la f&oacute;rmula presuntamente salvadora: liquidarla, pasar todos sus pacientes, 4.6 millones, a Cafesalud, una empresa menor del mismo grupo econ&oacute;mico, y premiarla con 200 mil millones de pesos de un pr&eacute;stamo f&aacute;cil para que intentara adecuar su funcionamiento a la s&uacute;bita sobrecarga. Tuvieron la desverg&uuml;enza de desnudar la intenci&oacute;n final: tratar de engordar a Cafesalud para ofrecerla luego por varios billones al mejor postor.<\/p>\n<p>Lo que vino despu&eacute;s ha sido peor de lo esperado. En lugar de austeridad, las nuevas autoridades, encabezadas por el agente interventor convertido sin ning&uacute;n escr&uacute;pulo en gerente, incrementaron el despilfarro de recursos y la feria de contratos, avalados por un voraz equipo de asesores jur&iacute;dicos. Los despidos de personal profesional, t&eacute;cnico y administrativo se multiplicaron. Y, claro, la plata alcanza cada vez menos para comprar insumos, pagarle a las cl&iacute;nicas y hospitales que llevan el peso de la atenci&oacute;n, y darles oportunamente a los pacientes lo requerido para sus tratamientos, sean cirug&iacute;as, hospitalizaciones, ox&iacute;geno o medicamentos.<\/p>\n<p>En el &uacute;ltimo semestre la estanter&iacute;a se vino al piso. Cada vez m&aacute;s pacientes han tenido que recorrer el tortuoso camino de los derechos de petici&oacute;n, las tutelas y las acciones de desacato por tutelas falladas y fallidas. Algunos han muerto en el intento. Grupos enteros de m&eacute;dicos y especialistas han presentado renuncia a sus trabajos con la entidad. Varias IPS p&uacute;blicas, privadas y mixtas del Valle, Antioquia, Santander y Bogot&aacute;, abrumadas por las deudas y cansadas de las evasivas tanto de Cafesalud como del Ministerio y la Superintendencia, han tenido que empezar a cerrar sus servicios. Las tensiones internas de los turbios intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos enfrentados llevaron a un precipitado cambio de gerente. Hubo ya un crimen sin aclarar en el entorno del caso. Y en los &uacute;ltimos meses se han presentado detonaciones de artefactos explosivos en sedes de Cafesalud.<\/p>\n<p>En el m&aacute;s reciente debate de control pol&iacute;tico al Ministro de Salud por el problema de Saludcoop-Cafesalud, el sesudo senador Jorge Enrique Robledo afirm&oacute; algo que parece comprobarse con los hechos enunciados: que en Colombia la alcahueter&iacute;a con la corrupci&oacute;n en salud es una pol&iacute;tica de Estado.<\/p>\n<p>En julio pasado la presidenta de la Junta Directiva de Cafesalud atribuy&oacute; la crisis a tres factores: al sistema, a los abusos de algunos &ldquo;usuarios&rdquo; y a la justicia, por las tutelas. No s&eacute; qu&eacute; quiso decir ella con &ldquo;el sistema&rdquo;. Pero no tengo ninguna duda de que el problema es estructural del sistema de salud. Y que ya no bastan las argucias burocr&aacute;ticas ni m&aacute;s pa&ntilde;os de agua tibia para semejante enfermo terminal. Menos a&uacute;n si es que estamos pensando en serio, despu&eacute;s de los acuerdos, en una sociedad saludable, equitativa y en paz.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l Franco,<\/p>\n<p>M&eacute;dico social.<\/p>\n<p>Bogot&aacute;, 7 de septiembre de 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inocultable crisis del complejo Saludcoop-Cafesalud resume de manera tr&aacute;gica la crisis sin fondo del modelo de salud colombiano. Es el caso m&aacute;s emblem&aacute;tico de hasta d&oacute;nde se puede llegar, impunemente hasta ahora, en negaci&oacute;n de derechos y servicios a los pacientes, en maltrato al personal de salud, incumplimiento econ&oacute;mico con los prestadores de servicios y con el propio Estado, despilfarro de los recursos del sector y corrupci&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa. Los hechos son tantos, tan frecuentes y graves, que resulta imposible sintetizarlos en una columna de estas caracter&iacute;sticas. 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