{"id":68,"date":"2016-09-28T11:13:00","date_gmt":"2016-09-28T14:13:00","guid":{"rendered":"http:\/\/alames.org\/2016\/09\/28\/la-palabra-perfecta-si\/"},"modified":"2016-09-28T11:13:00","modified_gmt":"2016-09-28T14:13:00","slug":"la-palabra-perfecta-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alames.org\/pt-br\/la-palabra-perfecta-si\/","title":{"rendered":"La palabra perfecta: S\u00cd."},"content":{"rendered":"<p>Por corta, compacta, positiva y creativa, S&Iacute; es la palabra perfecta. Y la m&aacute;s bella que podemos pronunciar los seres humanos. No es posible encontrar una forma m&aacute;s breve, categ&oacute;rica e inequ&iacute;voca de expresar en palabras un acuerdo, confirmar una decisi&oacute;n o comprometerse con algo.<\/p>\n<p>Dos letras de nuestro abecedario, s&oacute;lo dos, son suficientes para resumir y significar este vasto universo de ideas, intereses, tensiones e intenciones. Salvo en el lenguaje de nuestros ind&iacute;genas embera, en el que S&Iacute; tiene s&oacute;lo una letra: &Iacute;, en la mayor&iacute;a de las lenguas se necesitan m&aacute;s de dos para expresar esta s&iacute;ntesis constructiva. En ingl&eacute;s, franc&eacute;s y quechua se necesitan tres: YES, OUI y AR&Iacute;, respectivamente.Y en n&aacute;huatl se necesita el doble de letras: QUEMAH.<\/p>\n<p>Pero, a m&aacute;s de sint&eacute;tico, el S&Iacute; es positivo y creativo. Es afirmaci&oacute;n, com&uacute;n acuerdo, y representa un punto de partida, un puente entre la palabra y la acci&oacute;n.No es la carencia absoluta de dudas, pero s&iacute; la primac&iacute;a de los argumentos a favor de algo. Y es el compromiso entusiasta de trabajar en adelante por aquello que se acepta, sea el amor o un trabajo, una causa o un contrato, una empresa o un camino.<\/p>\n<p>El valor y la positividad del S&Iacute; no es la negaci&oacute;n de la belleza e importancia potenciales del NO. Se exaltan y valorizan rec&iacute;procamente. Son el cara y sello de nuestras decisiones diarias. En ciertas condiciones, el NO puede darnos dignidad, identidad, exigirnos compromisoy ser el principio de otra manera de hacer las cosas.Un NO a la intolerancia, nos hace m&aacute;s tolerantes. Un NO al maltratador puede empezar a romper la coraza del maltrato. Un NO a la guerra, puede hacernos m&aacute;s civilizados y abrirle las puertas a la convivencia.<\/p>\n<p>En el plebiscito que someter&aacute; a prueba democr&aacute;tica si los colombianos\/as respaldamos o no los acuerdos de paz logrados entre el Gobierno y las Farc, tras cuatro a&ntilde;os de pacientes e inteligentes negociaciones, todo lo definiremos el pr&oacute;ximo domingo con un S&Iacute; o un NO. Ambos valiosos, ambos &ndash; es de esperarse &ndash; responsables y conscientes. Y aunque acatar&eacute;la decisi&oacute;n que se tome en las urnas, como espero que lo hagamostodos, no tengo la menor duda de que en este caso la palabra correcta es tambi&eacute;n la palabra perfecta: S&Iacute;. Y que en esta coyuntura finalmente no qued&oacute; espacio para la neutralidad.<br \/>Si lo que est&aacute; en juego es el fin de una guerra degradada de m&aacute;s de medio siglo, en condiciones dignas para las v&iacute;ctimas y aceptables para ambas partes, lo correcto es votar S&Iacute;. Si las dos alternativas son: o ensayar, con riesgos por supuesto, una convivencia civilizada, o persistir en una guerra sangrienta y sin orillas, mi voto es por el S&Iacute; a la convivencia. Prefiero las incertidumbres de la paz a la certeza de la guerra. Si el dilema es pagar por una vez los costos moderados de la paz, o seguir pagando indefinidamente los altos costos de la guerra, con mi S&Iacute; voy a rubricar mi decisi&oacute;n de pagar el m&oacute;dico precio de la paz y mi rechazo a seguir pagando por siempre los costos insostenibles de la guerra. Y si la cuesti&oacute;n se refiere a defender o no el Estado Social de Derecho, yo voto S&Iacute; al Estado Social del Derecho a la paz, del derecho a la justicia sin impunidad ni venganzas, a la salud sin negocios y a la equidad sin privilegios.<\/p>\n<p>En esta oportunidad excepcional que nos da la vida en sociedad en Colombia, resultar&iacute;a imperdonable anteponer la mezquindad de las envidias y los peque&ntilde;os c&aacute;lculos personales o grupales, olas miop&iacute;as pol&iacute;tico-electorales, a la grandeza y generosidad que nos est&aacute; demandando nuestro propio futuro y el de quienes nos suceder&aacute;n. Despu&eacute;s de tanto dolor y tanto odio en esta guerra, viene muy bien el aire fresco y alegre del triunfo de la paz posible, que vamos a celebrary construir en clave de S&Iacute;.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l Franco,<br \/>M&eacute;dico social.<br \/>Bogot&aacute;, 28 de septiembre de 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por corta, compacta, positiva y creativa, S&Iacute; es la palabra perfecta. Y la m&aacute;s bella que podemos pronunciar los seres humanos. No es posible encontrar una forma m&aacute;s breve, categ&oacute;rica e inequ&iacute;voca de expresar en palabras un acuerdo, confirmar una decisi&oacute;n o comprometerse con algo. Dos letras de nuestro abecedario, s&oacute;lo dos, son suficientes para resumir y significar este vasto universo de ideas, intereses, tensiones e intenciones. 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