{"id":70,"date":"2016-10-07T02:54:41","date_gmt":"2016-10-07T05:54:41","guid":{"rendered":"http:\/\/alames.org\/2016\/10\/07\/el-tsunami-provocado-por-el-no\/"},"modified":"2016-10-07T02:54:41","modified_gmt":"2016-10-07T05:54:41","slug":"el-tsunami-provocado-por-el-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alames.org\/pt-br\/el-tsunami-provocado-por-el-no\/","title":{"rendered":"El tsunami provocado por el NO."},"content":{"rendered":"<p>El re&ntilde;ido triunfo del NO en el plebiscito del pasado domingo para la refrendaci&oacute;n popular de los acuerdos entre el gobierno y las Farc, constituye el mayor revolc&oacute;n en la historia pol&iacute;tica reciente del pa&iacute;s. Un verdadero tsunami pol&iacute;tico, cuyos significados e implicaciones tardaremos en comprender y asimilar, pero cuyas consecuencias tenemos que enfrentar de inmediato.<\/p>\n<p>M&aacute;s all&aacute; de las confrontaciones pol&iacute;ticas entre el gobierno del presidente Santos y la oposici&oacute;n encabezada por el expresidente Uribe, el plebiscito evidenci&oacute; las fuertes tensiones entre diferentes vivencias y sentimientos producidos por la larga guerra que hemos padecido. Entre las distintas escalas de valores y normas que deben fundamentar la vida en sociedad. Entre los diversos imaginarios sobre la paz posible y el modelo de sociedad que se quiere. Y, claro, entre cu&aacute;les son los puntos negociables y los no negociables en los posibles acuerdos con las organizaciones armadas. Es decir, el plebiscito nos oblig&oacute; a mirarnos como pa&iacute;s en nuestro propio espejo y a reconocer lo diversos que somos y los m&uacute;ltiples intereses, ideas y poderes que hacen parte de nuestra realidad nacional. Son entonces comprensibles tanto la enorme sorpresa por el triunfo del NO, como la perplejidad que ha producido internamente y en el escenario internacional.<\/p>\n<p>El plebiscito no era legalmente necesario para la validez de los acuerdos entre el gobierno y las Farc. Pero el presidente lo eligi&oacute; entre las diferentes modalidades de participaci&oacute;n popular directa consideradas en la Constituci&oacute;n, y lo convoc&oacute; para darles la mayor legitimidad posible. Era una opci&oacute;n v&aacute;lida, bien intencionada, pero muy arriesgada. Adem&aacute;s, se program&oacute; sin el tiempo y la pedagog&iacute;a proporcionales a su importancia estrat&eacute;gica y se ubic&oacute; inadecuadamente en la agenda. El acto de lanzamiento p&uacute;blico de los acuerdos, por ejemplo, debi&oacute; haber sido despu&eacute;s y no antes de su refrendaci&oacute;n popular.<\/p>\n<p>Y viene entonces el interrogante sobre un tema de fondo: el car&aacute;cter y los alcances de la participaci&oacute;n popular directa en los asuntos de Estado y, para el caso, en la aprobaci&oacute;n de los acuerdos con una organizaci&oacute;n armada. Dicha participaci&oacute;n &iquest;es de forma o debe ser de fondo? &iquest;Es el postre o debe ser el plato fuerte de la negociaci&oacute;n? El resultado plebiscitario de desaprobaci&oacute;n es contundente al respecto: sin populismos, es el pueblo el que realmente decide. Para m&iacute;, que vot&eacute; y volver&iacute;a a votar S&Iacute; y que acato el resultado adverso, esta es la lecci&oacute;n principal y m&aacute;s valiosa. Ojal&aacute; no volvamos a olvidarla nunca.<\/p>\n<p>Como la vida sigue y las luchas tambi&eacute;n, lo realmente importante ahora no es llorar sobre la leche derramada sino convertir en tareas las lecciones de este inesperado tsunami pol&iacute;tico. La inmediata es tratar de avanzar sobre lo ya logrado en los acuerdos con las Farc, aprovechando la voluntad de paz reafirmada por todos los actores. No se parte de cero ni se puede desperdiciar el trabajo juicioso de los negociadores. El avance debe implicar la inclusi&oacute;n real de nuevos actores, representativos de las varias vertientes del NO, del S&Iacute; y de los casi 22 millones que se abstuvieron; la discusi&oacute;n serena de los argumentos de fondo de los distintos sectores, y la b&uacute;squeda conjunta de mecanismos de concertaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n.<br \/>Sabiendo que no existe un acuerdo ideal, que cualquier acuerdo tiene costos y obliga a todos a ceder, el resultado del plebiscito &ndash; un&aacute;nimemente a favor de la paz &#8211; da un mandato inequ&iacute;voco e inaplazable de llegar pronto a acuerdos satisfactorios para todas las partes. Y no s&oacute;lo con las Farc.<br \/>Ya es tambi&eacute;n claro para todos que el fin de la guerra es esencial, pero insuficiente para la construcci&oacute;n de la paz. Una vez logrados los acuerdos para el fin del conflicto armado, seguir&aacute; la tarea de construir una sociedad que haga posible la convivencia mediante la equidad, la tolerancia, la garant&iacute;a de los derechos y la tramitaci&oacute;n no violenta de las diferencias inevitables. Esa es la gran tarea pendiente, cuyas magnitud, complejidad y urgencia nos las acaba de evidenciar este tsunami, que debemos convertir en oportunidad hist&oacute;rica.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l Franco.<br \/>M&eacute;dico social.<br \/>Bogot&aacute;, 5 de octubre de 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El re&ntilde;ido triunfo del NO en el plebiscito del pasado domingo para la refrendaci&oacute;n popular de los acuerdos entre el gobierno y las Farc, constituye el mayor revolc&oacute;n en la historia pol&iacute;tica reciente del pa&iacute;s. 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