{"id":79,"date":"2016-11-16T23:35:06","date_gmt":"2016-11-17T01:35:06","guid":{"rendered":"http:\/\/alames.org\/2016\/11\/16\/de-guerras-salud-y-medicina\/"},"modified":"2016-11-16T23:35:06","modified_gmt":"2016-11-17T01:35:06","slug":"de-guerras-salud-y-medicina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alames.org\/pt-br\/de-guerras-salud-y-medicina\/","title":{"rendered":"De guerras, salud y medicina."},"content":{"rendered":"<p>Han sido devastadores los efectos negativos de las guerras sobre la vida y la salud de las personas y los pueblos a lo largo de la historia. Pero, parad&oacute;jicamente, la medicina les debe algunos avances importantes a las guerras. La que est&aacute; terminando en Colombia vuelve a evidenciar la doble cara de esta antigua relaci&oacute;n y a replantear problemas &eacute;ticos que debemos debatir al empezar la etapa de construcci&oacute;n de paz.<br \/>\n<!--more-->\n<\/p>\n<p>El millonario acumulado de muertos, desaparecidos, heridos, torturados, enfermos y discapacitados\/as producido por todas las guerras, da cuenta de su crueldad. Como tambi&eacute;n la violaci&oacute;n de los derechos del personal de salud, la destrucci&oacute;n de infraestructura sanitaria y los da&ntilde;os irreparables a la naturaleza. Todo ello constituye un gigantesco saldo rojo, impagable con cualquier avance. No obstante, hoy me quiero referir primero a algunos de tales avances.<\/p>\n<p>La ense&ntilde;anza cl&iacute;nica, esencial en medicina, naci&oacute; en hospitales militares en el siglo XVIII. El transporte en ambulancias, que ha salvado tantas vidas, tuvo su origen en las guerras napole&oacute;nicas de comienzos del XIX. La alta mortalidad producida por el tifo y la malaria en las guerras mundiales del siglo pasado, llev&oacute; a los aliados a utilizar masivamente el DDT en 1944. Desde entonces su uso se generaliz&oacute; y las estrategias y el lenguaje militares invadieron parte del campo sanitario: campa&ntilde;a, capturas, ataque, brigadas. La atenci&oacute;n de urgencias, algunas t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas, la asepsia, la traumatolog&iacute;a y la ortopedia, entre otros campos m&eacute;dico-quir&uacute;rgicos, han logrado algunos de sus mayores avances en los campos de batalla.<\/p>\n<p>En Colombia, tanto las fuerzas armadas gubernamentales como las insurgentes, han padecido los rigores de la guerra y las dificultades para la atenci&oacute;n de sus v&iacute;ctimas, en especial en las zonas selv&aacute;ticas, de dif&iacute;cil acceso y con limitaciones de recursos. Eso mismo las ha obligado a todas a desarrollar su creatividad e ingenio para organizar sus propios servicios de salud, habilitar hospitales m&oacute;viles, atender sus frecuentes y graves urgencias, optimizar los recursos y capacitarse en las distintas profesiones. Ya se han empezado a documentar sus experiencias, avances y propuestas. Este peri&oacute;dico, por ejemplo, public&oacute; recientemente una serie de art&iacute;culos al respecto, bajo el t&iacute;tulo general: &ldquo;Salvavidas de guerra y paz&rdquo;. Para el tema de esta columna, considero pertinente llamar la atenci&oacute;n sobre una denuncia y una reflexi&oacute;n contenidas en dicha serie.<\/p>\n<p>La denuncia, hecha por un guerrillero conocedor del tema, se refiere a la utilizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n en salud de los combatientes guerrilleros como estrategia antisubversiva por parte de la inteligencia militar del ej&eacute;rcito colombiano, durante el denominado Plan Patriota. Dijo el guerrillero: &ldquo;Infiltraron gente en hospitales y esos &ldquo;m&eacute;dicos&rdquo; aprovechaban esas situaciones para poner microships en sus cuerpos cuando los operaban. Nos dimos cuenta de que cuando regresaban a los campamentos eran localizados y bombardeados. En los cuerpos de quienes hab&iacute;an salido a tratamiento encontramos esos aparatos&rdquo; (El Espectador, 23-10-2016, p&aacute;gina 10). De ser cierta la denuncia, estar&iacute;amos ante una nueva y flagrante violaci&oacute;n del Derecho Internacional Humanitario, tipificada como perfidia. La verdad de esta guerra, que esperamos conocer pronto como condici&oacute;n para el perd&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n, tendr&aacute; que esclarecer tambi&eacute;n este tipo de barbaries y establecer responsabilidades.<\/p>\n<p>Y la reflexi&oacute;n final es de un comandante guerrillero que particip&oacute; en las negociaciones de La Habana. Afirm&oacute;: &ldquo;Nosotros hemos construido un Estado eficiente en las regiones y algo que no puede pasar es que despu&eacute;s de tener todas las garant&iacute;as en temas como la salud, ahora tengamos que acudir a una EPS corrupta y negligente. Eso no lo soportar&iacute;amos&rdquo; (El Espectador, 23-10-2016, p&aacute;gina 11).<\/p>\n<p>Qu&eacute; tal lo que venimos soportando los colombianos\/as hace 23 a&ntilde;os! Y qu&eacute; tal lo que les espera tambi&eacute;n a los guerrilleros si no empezamos ya a construir juntos un nuevo sistema de salud.<\/p>\n<p>Sa&uacute;l Franco,<br \/>M&eacute;dico social.<br \/>Bogot&aacute;, 16 de noviembre de 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han sido devastadores los efectos negativos de las guerras sobre la vida y la salud de las personas y los pueblos a lo largo de la historia. Pero, parad&oacute;jicamente, la medicina les debe algunos avances importantes a las guerras. 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